Por años, la ciencia ha creído que la forma en la que los humanos damos a luz es exclusiva de nuestra especie. Sin embargo, un reciente estudio parece demostrar que esto no sería así. Según parece comprobar la investigación, los chimpancés llegan al mundo de espaldas, es decir, en dirección opuesta a la madre, lo que se creía solo ocurría con los seres humanos.
En el estudio, realizado por un equipo del Instituto de Investigación de Simios Hayashibara, en Okayama (Japón), los científicos grabaron tres partos de chimpancés criados en cautiverio. Los videos demuestran que los recién nacidos salen del canal de parto de espaldas. Además, tal y como nosotros, sale primero la cabeza, luego los hombros y por último los pies del primate.
Para realizar los videos, el equipo de investigación, que luego publicó sus hallazgos en la revista ““Biology Letters”, vivió e incluso durmió en la misma celda en la que se encontraban los simios, por lo que las imágenes pudieron ser captadas a muy poca distancia.
¿SOMOS ÚNICOS?
La ciencia postulaba que la posición de parto de los humanos se desarrolló en los más recientes ancestros de nuestra especie. Sin embargo, estos nuevos hallazgos podrían refutar esta teoría.
En los primates no humanos, como los monos, el recién nacido sale mirando a la madre, lo que le permite a esta levantarlo con seguridad hacia ella y limpiar su canal respiratorio poco después del nacimiento. Además, existe la suposición de que la obstetricia evolucionó debido a que la forma en la que nacen los bebes humanos hace difícil para la madre enfrentarse sola al parto. Pero el doctor Satoshi Hirata, investigador principal del estudio, dijo a la BBC que según su observación, esto no es cierto. “Tendemos a pensar que somos únicos, sin saber lo suficiente acerca de otros animales”, precisó el especialista.
Los investigadores señalaron que era posible que los tres casos que se filmaron sean excepciones a las reglas generales. “Pero todos fueron similares en cuanto a la dirección de la cara y los hombros cuando salieron”, explicaron los expertos, lo que sugiere que esta es la “norma” y está regulado de alguna manera por la anatomía del chimpancé.